top of page

Seguir adelante sin soltar: el duelo como legado

  • Foto del escritor: Alberto Asero
    Alberto Asero
  • 15 abr
  • 2 Min. de lectura

Hay duelos que se niegan a “dejar ir”. En ellos, la extraordinaria resistencia a “seguir adelante” excede las lógicas del apego y lo que más duele pareciera situarse más allá de la pérdida misma. El relato con el que quien se queda prolonga la presencia de quien se ha ido deja entrever algo que la persona siente sin ver, dice sin nombrar, evoca sin reconocer: un vacío, sí, pero huele a reencuentro.


Estos duelos son el reflejo póstumo de encuentros — sumamente raros — cuyo impacto existencial es comparable a una revelación y la transformación es tan profunda que no nos equivocaríamos si la llamáramos conversión. En la biografía, el encuentro se configura como una auténtica ruptura ontológica. Ahí donde habitar el mundo era reafirmar, día tras día, la aceptación normalizadora de una realidad cuyo fluir indiferente e infranqueable traicionaba todo anhelo genuino — la persona se había vuelto cómplice acrítica y eficiente de su propia aniquilación —, el otro había develado un mundo en que el ideal, que la persona se había adaptado a pensar posible solo como abstracción fantástica y que, por ello, había dejado de perseguir, aparecía de repente real, lúcido y tangible.


La complejidad de estos duelos — y la dificultad especial que enfrenta quien los acompañe — radica en que al dolor por la pérdida se suma el horror de un vacío que no se presenta solo como ausencia, sino también como un agujero negro que amenaza con devolver a la persona al cauce del que, a través del otro, se había liberado. Por eso no puede “dejar ir”: más que apego o nostalgia, resistir es un acto extremo de fuerza. Y es precisamente en este acto donde se muestra la tensión más alta del duelo — que no apunta a liberarse ni a “soltar”, sino a hacerse habitar: no como se deja habitar una tumba, sino transformando la memoria en legado; prestando al otro el propio cuerpo y la propia vida para continuar la revelación y ser para otros lo que ese otro fue para uno.

bottom of page